Columbia, Carolina del Sur. Relanzado fuertemente en la campaña a la nominación demócrata tras su amplia victoria en Carolina del Sur, el senador negro Barack Obama quiere probar de ahora en más que no es sólo el candidato de una minoría sino de todos los estadounidenses sin distinción. El domingo, el senador de Illinois asistió a un servicio religioso en la Harvest Cathedral de Macon (Georgia, sudeste). Una elección que no hizo al azar: esta iglesia “multicultural” acoge tanto a negros como blancos, así como a familias amerindias y de origen hispano.”Cada uno de nosotros puede elevar la voz contra la injusticia. Cada uno de nosotros tiene un papel a desempeñar”, dijo en el servicio religioso. Citó a Martin Luther King pero también a Robert y John F. Kennedy.
La hija del ex presidente asesinado en 1964, Caroline, manifestó el domingo su apoyo a Obama, mientras que se esperaba que el senador Ted Kennedy, el más prominente político de la influyente familia, le diera también su respaldo, según dijeron a la AFP fuentes cercanas a la campaña del senador negro.
En Carolina del Sur, Obama obtuvo el 55% de los votos, superando ampliamente a Hillary Clinton (27%) y al tercer aspirante John Edwards (18%). Aunque se esperaba su victoria en ese Estado, la diferencia con Clinton superó todas las previsiones.
Una cantidad récord de personas participó en estas primarias demócratas: 532.000 personas votaron, contra 300.000 en 2004 y unas 446.000 la semana pasada en las primarias republicanas. El factor racial irrumpió en la campaña con este primer escrutinio en un estado con una fuerte minoría de negros (30%).
Los análisis de la votación mostraron que Obama se benefició con el voto del 80% de esa comunidad y sólo con el 24% del voto de los blancos. Pero el peligro para él, señalan los expertos, es mostrarse únicamente como “el candidato negro”.
Por el contrario, Hillary Clinton deberá intentar acercarse al electorado que le era favorable pero que actualmente le falta.
La precandidata admitió el domingo que su esposo, el ex presidente Bill Clinton, se excedió un poco en sus ataques a su rival Barack Obama, y los atribuyó al amor que le profesa a ella y a su falta de sueño.
En nueve días se realizarán las primarias para elegir al candidato demócrata a las presidenciales de noviembre en más de 20 estados.
Clinton es favorita en su estado de Nueva York pero también en California, Nueva Jersey y Massachusetts. Estos cuatro estados enviarán 970 delegados a la convención donde se designará formalmente al candidato demócrata.
Mientras que Obama se concentró en Carolina del Sur, Clinton ya comenzó su campaña en California, Nueva York y Nueva Jersey. Ante la perspectiva del “super martes” del 5 de febrero, la campaña ha tomado una dimensión nacional. Clinton viajó el domingo a Florida, mientras que Obama lo hizo a Alabama.
Entre los estados que participarán en el “super martes” del 5 de febrero, hay estados muy progresistas como Nueva York y California y otros más moderados como Kansas. Algunos tienen una fuerte comunidad negra (Georgia, Alabama), otros una importante comunidad hispana (Arizona, Nuevo México), y otros son mayoritariamente blancos (Dakota del Norte, Minnesota).
Del lado republicano, la próxima consulta se realizará en dos días en las primarias de Florida. John McCain y Mitt Romney están cabeza a cabeza. Según un sondeo publicado el domingo por la cadena de cable parlamentaria C-Span, los dos candidatos tienen el 30% de intención de voto. El ex alcalde de Nueva York Rudolph Giuliani, que apostó todas sus posibilidades de éxito en este estado, aparece en cuarto lugar, detrás del ex gobernador de Arkansas Mike Huckabee.
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Los precandidatos presidenciales demócratas se enfrentarán mañana en elecciones internas en Carolina del Sur, donde el senador negro Barack Obama buscará capitalizar su favoritismo entre la mayoritaria población afroamericana del estado y frenar el avance de Hillary Clinton.